"Tambièn me esforzarè con empeño para que aun después de mi partida ustedes puedan recordar estas cosas en todo tiempo".
(2ª Pedro 1:15).
¡Què precioso no haber vivido en vano! Què lindo que nuestra esposa, nuestros hijos, nuestros hermanos en la fe y nuestros amigos en particular, tengan algo bueno que recordar cuando nosotros ya estemos muertos. Y màs aun, què lindo haber dejado un "legado espiritual" para las generaciones que vienen. Es por ello que nosotros estamos agradecidos con Dios por habernos dejado ese legado llamado "Biblia".
Todos los escritores de la biblia son personas que no vivieron en vano, fueron los vasos que Dios utilizò para que nosotros tuviéramos un camino màs despejado hacia èl. Lo menos que podemos hacer para agradecérselo es leer, estudiar y aprender esas escrituras, y, por supuesto, luchar por ponerlas en pràctica. Alguien dijo de nosotros en algún tiempo: El hombre que siembre un árbol, que escriba un libro, y deje un hijo... no vivirà en vano.
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