"Por eso siempre les recordarè estas cosas".
(2ª Pedro 1:12).
¿Cuàles cosas eran las que el apóstol no querìa que los creyentes olvidaran? Bueno, pues primero, que por la justicia divina y no humana habían recibido la fe (1); segundo, que por medio del conocimiento de Dios habían de abundar en ellos la gracia y la paz (2); tercero, que Dios les había concedido todo para que fueran felices y vivieran bien (3); cuarto, que no perdieran la devoción a Dios (6); quinto, que esa devoción a Dios como era activa, los iba a convertir en ùtiles y productivos (8); sexto, que habiendo sido llamados y elegidos había que esforzarce màs para asegurar el llamado (10).
Ahora bien, lo precioso es que TODO eso no sòlo era para hace dos mil años, sino es también para nosotros hoy y para nuestras generaciones mañana. Por ello es que ahora, quienes predicamos la palabra de Dios, sentimos en el Señor repetir y repetir esos conceptos para que nos afiancemos todos en los caminos del Señor. Para que nos ayudemos unos a otros en todo lo que podamos, por eso somos un cuerpo, una iglesia.
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