sábado, 30 de julio de 2016

Consagraciòn.

"Trampa es consagrar algo sin pensarlo y màs tarde reconsiderarlo prometido".
(Proverbios 20:25).

El rey Salomòn escribió: "Mejor es no prometer, que prometer y no cumplirle a Dios". Uno de los hombres màs sabios que ha existido sino el que màs fue Salomòn, y, luego de muchas experiencias vividas llegó a varias conclusiones que nos dejó por escrito en ese maravilloso libro que es Eclesiastés, pero una de las que màs recalca es el hecho de que no debemos hacer promesas a la ligera.

Las personas actualmente toman como "pretexto" para no acercarse a Dios ni a la iglesia, el uso y abuso que se ha cometido por los hombres dentro de la misma. No negamos que ese abuso exista, pero tampoco podemos culpar a Dios por los actos o hechos de los hombres. Es inconcebible que un hombre decida "consagrar" su vida a Dios, y en el camino se dedique a violar niños; a abusar de las jóvenes o a engañar viudas; que haya prometido un celibato y que tenga hijos ocultos y negados; que se disfrace como un varòn de Dios y que sea homosexual. Como tampoco es concebible que alguien se "consagre" al servicio de la comunidad autonombrándose líder, poniéndose títulos inexistentes como Doctor en divinidad; apóstol; etc. y estè detrás de enriquecimientos ilícitos a costillas de quienes le siguen inocente e ingenuamente. Es inconcebible que alguien crea que servir a Dios es forrarse de explosivos y matar gente inocente es ir directamente al paraíso. Si vamos a vivir consagradamente, debemos de ser ejemplo y no tropiezo. Vivamos bajo las normas y estatutos que Dios dejó para sus hijos, seamos ejemplo de consagración; de ser esposos fieles; de ser personas trabajadoras y no una carga para la feligresìa; de vivir de tal manera que prediquemos con el ejemplo y no tan sòlo con palabras. 

viernes, 29 de julio de 2016

Venganza.

"Nunca digas: ¡Me vengarè de ese daño! Confía en el Señor, y èl actuarà por tì".
(Proverbios 20:22).

Cuando una persona nos hace daño, especialmente si es una persona a la que hemos considerado de confianza, nos da mucho coraje. Quisièramos como que la justicia de Dios fuera màs real, màs palpable, màs pronta.  Son momentos en los que reflexionamos en que si fuèramos màs santos, màs entregados... podríamos hacer una oración y un rayo partiría en dos a esa persona. Eso se llama justicia humana y corresponde a una venganza.

La justicia humana se diferencia de la divina en que èsta última tiene un propósito: "regenerar y regenerarnos". Claro que duele una traición, claro que duele el sentirse uno desprotegido tanto de los hombres como de Dios en esos momentos. Y es entonces cuando hacemos las preguntas equivocadas: ¿Señor, en dònde estabas? ¿Señor, por què permitiste esto o aquello?. Y por què decimos preguntas equivocadas. Porque los pensamientos correctos serìan: Señor ¿Para què permitiste esto? ¿Què es lo que quieres que aprenda? ¿Cuàl es el propósito de esto Señor?  La respuesta a ¿Por què Señor? no es la misma que a ¿Para què Señor?  La respuesta a ¿Por què? es justicia humana. La respuesta a ¿Para què? es justicia divina. Porque la primera nos traerà un sentido de venganza y de desahogarnos insultando o pagando con la misma moneda, lo cual es venganza. Mientras que la segunda respuesta es justicia divina y nos traerà a reflexión acerca de lo que Dios desea que aprendamos, lo cual es regenerarnos.

jueves, 28 de julio de 2016

Las herencias.

"La herencia de fácil comienzo no tendrá un final feliz".
(Proverbios 20:21).

"Y yo, con gran placer gastarè lo mìo, y aùn yo mismo me gastarè del todo por amor a vosotros; pues no son los hijos los que ahorran para los padres, sino los padres los que deben ahorrar para los hijos" Palabras nacidas del corazón del Apóstol Pablo, en su tercera visita a los creyentes que habitaban en Corinto (Corintios 12:14).

Pablo nos enseña que nosotros los padres somos quienes tenemos que trabajar duro para poder dejar una herencia a los hijos, y que conste que està hablando de bienes materiales. Prueba de ello es que a Timoteo en 5:8 le dice: "Si alguno no provee (alimento, vestido, un techo) para los suyos, especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo". Ahora bien, también hemos de entender que no està hablando de extremos, como decir que por fuerza los ha de dejar millonarios, pero sì cubrir sus necesidades y un poco màs. En otro sentido, esto también implica que se les enseñe a trabajar a los hijos, para que cuando reciban su herencia la sepan manejar, Eclesiastés nos enseña que si no hacemos eso, no gozaremos nosotros como padres ni ellos como hijos pues gastaràn sin sabiduría la herencia. Otro punto que agrada mucho a Dios, quien es el que nos concede llegar a dejar una herencia es, dejar todo arreglado para que el dìa de nuestra muerte no dejemos problemas. A varias personas en la biblia se les dice: "Arregla tus cosas" pues pronto has de morir. ¿No será que también es un consejo para nosotros?

miércoles, 27 de julio de 2016

Honrar a los padres.

"Al que maldiga a su padre y a su madre, su lámpara se le apagarà en la mas densa oscuridad".
(Proverbios 20:20).

"Honra a tu padre y a tu madre, y tendràs larga vida", eso es lo que reza el cuarto mandamiento de la ley de Dios. Mucho se nos ha explicado de que de todos los mandamientos de Dios, èste, el de honrar a padre y madre, es el único que tiene una promesa: "y tendràs larga vida".

Hace menos de un siglo podìamos ser testigos de la forma en que los ancianos eran cuidados por sus parientes: nunca estaban solos; nunca les falto alimento; tenìan uno o dos empleados que los ayudaran cuando no estaba alguien de la familia; no vivian solos y olvidados en sus casas; no habían casas de ancianos, etc. Es lamentable, que hoy en dìa, hasta vemos campañas que nos recuerdan lo siguiente: "No me abandones, porque cuando eras niño yo nunca te abandonè", y otras por el estilo. Campañas en donde vemos ancianos literalmente en trapos y no en ropas, con el estigma del olvido y el abandono marcado en sus rostros. Nunca, por ningún motivo, debemos olvidar a nuestros padres. Tenemos que luchar por suplir sus necesidades básicas, que no les falte un techo, agua limpia, ropa, medicamentos, compañía. Si no lo podemos hacer personalmente. o ellos no lo permiten, al menos que contribuyamos para que alguien les acompañe y los sirva... Eso nos traerà larga vida, pero sobre todo una gran tranqulidad el dìa que partan.

martes, 26 de julio de 2016

Estrategia.

"Afirma tus planes con buenos consejos; entabla el combate con buena estrategia".
(Proverbios 20:18).

Como lo hemos dicho en diferentes oportunidades, todos los seres humanos en alguna medida tenemos planes; tenemos metas que queremos alcanzar; tenemos aspiraciones de algo. Pero, esas metas, eso que queremos alcanzar, esas aspiraciones no van a cumplirse o no vamos a llegar a ellas por inercia, por sòlo soñarlas, o por tan sòlo ver pasar los almanaques sino que tenemos que hacer algo.

La planificación para alcanzar nuestros objetivos se llama "estrategia", muchos confunden la estrategia con "mañas", eso no es correcto. La estrategia son: "La serie de acciones a tomar" para alcanzar nuestra meta o metas, y no, las "formas" para pasar por encima de cualquiera para lograrlas. En los medios profesionales a èsto le llaman "Diagrama de flujos" que no es otra cosa que: "Representar gráficamente los pasos del proceso", para que sepamos còmo llegar y por dònde vamos en el camino. Pues bien, Dios desea que nosotros caminemos con una estrategia, o sea, que programemos o planifiquemos los pasos a seguir para llegar a nuestra meta, pero, que lo tomemos en cuenta a èl, para que sea èl quien nos vaya aconsejando còmo, dònde, o hacia dònde ir. Y también desea que seamos disciplinados para no saltarnos ninguno de los pasos detallados, pues romper el orden muchas veces nos hace perder el rumbo y no poder llegar a donde se querìa llegar. En conclusión, Dios quiere y puede hacer que nuestros planes o metas se cumplan, pero desea que lo hagamos como èl quiere y no como nosotros queremos.

lunes, 25 de julio de 2016

El engaño.

"Tal vez sea agradable ganarse el pan con engaños, pero uno acaba con la boca llena de arena".
(Proverbios 20:17).

"Que tu sì sea sì, y que tu no sea no". Consejo que nos dan las escrituras para tener una vida eficaz, transparente, sin problemas con la ley y sin problemas con Dios. Una persona que sabe respetar su palabra es una persona apreciada por todos, y, además, es una persona que sobresale en èsta vida llena de mentirosos y engañosos que nos rodea.

La situación económica se ha puesto tan difícil hoy en dìa, que casi cualquier persona o cualquier empresa que se pone delante de uno, hace ofrecimientos tan a la ligera que no entendemos como tanta gente les cree. Nos dan la impresión de una gran oferta y cuando llegamos nos dicen: que ya se agotò; que vimos mal pues la oferta es la de abajo y no la de arriba del anuncio; que los anunciantes cometieron un error pero que tienen èsto y lo otro para ofrecernos, etc. Las financieras no cuentan todo lo que nos descuentan; los bancos no nos dicen que van a quitar el manejo de èsto de lo otro automáticamente de nuestras cuentas a fin de mes; las financieras nos engañan con el interés a cobrar, etc. El punto es que, Dios nos llama a quienes creemos en èl, a que no seamos como esas personas o empresas. Nos ha llamado a ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente, y que ese sudor sea honesto, honrado, y casi siempre hasta sufrido... pero que sea decente, limpio sin engaños y tendremos su aprobaciòn.

sábado, 23 de julio de 2016

Los fiadores.

"Toma la prenda del que salga fiador de un extraño; retènla en garantía si la da en favor de desconocidos".
(Proverbios 20:16).

La palabra de Dios es muy clara: "No demos dinero prestado a nadie, y que nosotros no prestemos a nadie". Pues si nos piden tenemos que pedir un fiador o una garantía de que se nos va a devolver el dinero, o, si somos nosotros los que prestamos tendremos que dar una garantía de que cancelaremos lo prestado. No hacer caso de èsta norma de Dios es muy peligroso al nombre nuestro pero màs al nombre de Dios.

No podemos ir por el mundo pregonando que somos creyentes si estamos acosados por las deudas; no debemos entonces comprar lo que no tenemos para comprar; no podemos vivir de apariencias; no podemos tener algo que no podemos mantener. Iniciando por el principio: Primero que todo tenemos que trabajar; luego, sabiendo con què dinero contamos hemos de hacer una agenda de nuestras necesidades. Como tercer punto hemos de saber que ninguna persona debe gastar màs de lo que gana; luego nos recomienda la escritura que no prestemos dinero y mucho menos pidamos prestado. Pues esto provoca situaciones vergonzosas en el futuro si no podemos cubrir ese costo. Otro punto importante es, nunca seamos fiadores de nadie: dice la escritura: ¿Por què han de quitar tu cama de debajo de ti, si no tienes para pagar? (Proverbios 22:27). Y menos si es por causa de la deuda de otro.