jueves, 7 de julio de 2016

La ebriedad o la sobriedad.

"El vino lleva a la insolencia y la bebida embriagante al escàndalo".
(Proverbios 20:1).

La debilidad al licor ha sido un problema sempiterno en la humanidad, pero actualmente con tanta libertad que se ha dado, lo es aùn màs. Si leemos los porcentajes de personas que hoy en dìa son bebedoras sociales, bebedoras compulsivas o esclavos del licor nos asustan las cifras. Cuadros de estadísticas de Colombia y México por ejemplo, nos hacen ver que la edad inicial ahora son los 12 años; que el 40% aproximadamente de adolescentes ya beben; y que el 60% de la población alcohólica ya lo hace en exceso con riesgos de accidentes mortales.

El Señor nos inclina a la sobriedad por medio de muchos pasajes de las escrituras, nos dice que hemos sido llamados a ser sus reyes y sus sacerdotes aquí en la tierra (1ª Pedro 2:9). Y en pasajes del Antiguo Testamento se nos aclara que: "No es bueno a los reyes ni a los príncipes el beber licor" (Proverbios 31:4). Dios desea que sus hijos, aquellos que han sido llamados para ser reyes y sacerdotes en èste mundo, se mantengan sobrios. La sobriedad ayudarà a los líderes a poder estar disponibles en cualquier momento que las ovejas lo necesiten. Imagínese usted ¿què confianza podrían dar algunos líderes si cuando usted les necesite la esposa dice que no están disponibles porque están borrachos? ¿Què clase de consejos podrían dar en esas condiciones? Dios quiere que sus hijos nos mantengamos alejados de las bebidas embriagantes, especialmente, si tenemos algún tipo de liderazgo.

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