"Toma la prenda del que salga fiador de un extraño; retènla en garantía si la da en favor de desconocidos".
(Proverbios 20:16).
La palabra de Dios es muy clara: "No demos dinero prestado a nadie, y que nosotros no prestemos a nadie". Pues si nos piden tenemos que pedir un fiador o una garantía de que se nos va a devolver el dinero, o, si somos nosotros los que prestamos tendremos que dar una garantía de que cancelaremos lo prestado. No hacer caso de èsta norma de Dios es muy peligroso al nombre nuestro pero màs al nombre de Dios.
No podemos ir por el mundo pregonando que somos creyentes si estamos acosados por las deudas; no debemos entonces comprar lo que no tenemos para comprar; no podemos vivir de apariencias; no podemos tener algo que no podemos mantener. Iniciando por el principio: Primero que todo tenemos que trabajar; luego, sabiendo con què dinero contamos hemos de hacer una agenda de nuestras necesidades. Como tercer punto hemos de saber que ninguna persona debe gastar màs de lo que gana; luego nos recomienda la escritura que no prestemos dinero y mucho menos pidamos prestado. Pues esto provoca situaciones vergonzosas en el futuro si no podemos cubrir ese costo. Otro punto importante es, nunca seamos fiadores de nadie: dice la escritura: ¿Por què han de quitar tu cama de debajo de ti, si no tienes para pagar? (Proverbios 22:27). Y menos si es por causa de la deuda de otro.
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