"Porque desobedeciste al Señor tu Dios".
(Deuteronomio 28:45b).
Hubo un dìa muy lejano para nosotros (aproximadamente 4,000 años), cuando Dios le hablò al pueblo de Israel y dijo: "Si oyes hoy mi voz, tú seràs mi pueblo y yo serè tu Dios". Esto lo podemos leer y comprobar en Deuteronomio 28. Dios necesitò solamente de 7 versos para bendecir a aquellos que obedecieran, pero necesitò de 26 versos para declarar las maldiciones que vendrían por la desobediencia, y todavía 5 màs para una sentencia final.
Los 26 versìculos hablan de todo lo que no se podrá lograr por soltarse de la mano de Dios, pero los versículos 45-49 nos dan la sentencia de que no solamente nosotros sufriremos esas angustias sino se las heredaremos a nuestras generaciones (49). Alguna vez nos hemos preguntado: ¿Por què no prosperamos? Si Dios es bueno, si Dios es poderoso, si Dios tiene, quiere y puede prosperarnos, ¿Cuàl es la razón por la que no lo hace? DESOBEDIENCIA Y FALTA DE GRATITUD. Veamos lo que dicen los versos de sentencia: Verso 45: TODAS èstas maldiciones caerán sobre tì... porque desobedeciste. Verso 46: Ellas serán SEÑAL permanente para tì... y tus DESCENDIENTES. ¿Por què?. Verso 47: Pues NO serviste al Señor con gozo y alegría cuando tenìas ABUNDANCIA. Ahora bien, entendamos que no podemos decir que abundancia es igual a riqueza. Según la escritura, abundancia es "conformarse y tener contentamiento" con comida y vestido, no con una cuenta de cheques llena de dinero. Conclusión: Si no servimos a Dios en lo poco, cuando tengamos mucho, si es que lo llegamos a lograr... tampoco le serviremos, luego entonces, no esperemos tener abundancia y ser felices porque la ley de Dios dice que eso no es posible.
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