jueves, 28 de julio de 2016

Las herencias.

"La herencia de fácil comienzo no tendrá un final feliz".
(Proverbios 20:21).

"Y yo, con gran placer gastarè lo mìo, y aùn yo mismo me gastarè del todo por amor a vosotros; pues no son los hijos los que ahorran para los padres, sino los padres los que deben ahorrar para los hijos" Palabras nacidas del corazón del Apóstol Pablo, en su tercera visita a los creyentes que habitaban en Corinto (Corintios 12:14).

Pablo nos enseña que nosotros los padres somos quienes tenemos que trabajar duro para poder dejar una herencia a los hijos, y que conste que està hablando de bienes materiales. Prueba de ello es que a Timoteo en 5:8 le dice: "Si alguno no provee (alimento, vestido, un techo) para los suyos, especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo". Ahora bien, también hemos de entender que no està hablando de extremos, como decir que por fuerza los ha de dejar millonarios, pero sì cubrir sus necesidades y un poco màs. En otro sentido, esto también implica que se les enseñe a trabajar a los hijos, para que cuando reciban su herencia la sepan manejar, Eclesiastés nos enseña que si no hacemos eso, no gozaremos nosotros como padres ni ellos como hijos pues gastaràn sin sabiduría la herencia. Otro punto que agrada mucho a Dios, quien es el que nos concede llegar a dejar una herencia es, dejar todo arreglado para que el dìa de nuestra muerte no dejemos problemas. A varias personas en la biblia se les dice: "Arregla tus cosas" pues pronto has de morir. ¿No será que también es un consejo para nosotros?

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