lunes, 11 de julio de 2016

La ley de la siembra y la cosecha.

"El perezoso no labra la tierra en otoño; en tiempo de cosecha buscarà y no hallarà".
(Proverbios 20:4).

"Si alguno NO quiere trabajar, que tampoco coma". Palabras del gran apòstol Pablo a los Tesalonicenses en su segunda epístola, capìtulo 3 y verso 10. Fijémonos bien que dice: el que NO quiera, no dice: el que no PUEDA. Y, además, èl no solamente daba el consejo sino también el ejemplo. Pues NUNCA mientras estuvo libre quiso vivir del dinero del pueblo de Dios para no dar mal ejemplo (vea 2ª Tesalonicenses 3:7-10), siempre vivió de su trabajo que era hacer carpas (vea Hechos 18:3 y Hechos 20:34).

Y, aquí en Proverbios se nos enseña que: "El que no trabaja en otoño, que no espere cosecha al llegar a viejo". Cuando èramos niños pensábamos que nunca ìbamos a llegar a ancianos, hoy, vemos que la vida se nos ha escapado sin darnos cuenta. Nuestro otoño se fue muy rápido y hoy, es tiempo de cosecha. ¿Què se cosecha? Pues la vida y la escritura conjugan en lo mismo: "Lo que se siembra se cosecha". Si usted sembrò un campo de maíz, cosecharà maíz; si usted sembrò un campo de limones, cosecharà limones. Si usted en su otoño sembrò trabajo, hoy en su vejez tendrá recursos. Pero si usted en su otoño sembrò viajes, ropa de marca, autos del año, lujos y despilfarros... por favor, no espere cosechar riquezas. Lo que se siembra se cosecha dijo Dios. Si usted trabajò cosecharà recursos, pero si usted no trabajò o no trabaja no espere obtener ningún recurso. Dios, es bueno: Dios, desea lo mejor para cada uno, pero no deja de romper sus leyes, sus normas, sus estatutos si el hombre no es obediente, y Dios dijo: "Comeràs con el sudor de tu frente, no con el sudor del que tienes enfrente". Eso lo es lo que hacen muchas personas pudientes, de las cuales Cristo mismo dijo: "No entraràn en el reino de los cielos". ¿Queremos entrar nosotros al reino de los cielos? Vivamos de nuestro trabajo, no del trabajo ajeno.

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