"Rugido de león es la furia del rey, quien provoca su enojo se juega la vida".
(Proverbios 20:2).
¿Quièn recuerda èste tipo de frases: "Si te portàs mal la tierra se va abrir y te va a tragar"; "A los que se portan mal un rayo los va a partir en dos", y otras similares? Entraba un miedo tan profundo que quitaba el sueño, el problema era que uno se portaba mal y la tierra nunca se abrìa y el rayo nunca caìa encima. Resultado: uno seguía portándose mal porque entendía que no había quièn lo castigara a uno.
La religión no es lo mismo que la espiritualidad, y Dios no desea seguidores religiosos que le obedezcan por miedo, sino quiere personas espirituales que le obedezcan por amor, lo que la escritura denomina "temor de Dios". Dios desea personas que quieran hacer lo que èl dictamina por gratitud a todo lo que èl es para nosotros; a todo lo que èl representa para nosotros; como reconocimiento a todo lo que èl nos da, no para que nos dè. En las escrituras Cristo es representado como el León de la Tribu de Judà (en lo personal por ello nos gusta representarlo tanto a èl como a nosotros con leones). El punto es que no debemos hacer enojar al rey (león), pues dice la escritura que èl es paciente, que es lento para la ira, pero que tiene un lìmite. Y ese lìmite cuando hacemos que èl lo traspase significa para el hombre o la muerte física o la muerte espiritual.
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