"Honroso es al hombre evitar la contienda, pero no hay necio que no inicie un pleito".
(Proverbios 20:3).
Si agregamos al temperamento de las personas el hecho de que ahora se pide el respeto de los derechos de Raymundo y de medio mundo, entonces llegamos irremediablemente a la confrontación que tanto nos dice la escritura que procuremos no llegar. "En lo que a vosotros corresponde, estar en paz con todo el mundo" (Romanos 12:18).
Ya bastante debiera tener el mundo al lidiar con la batalla de los siglos, aquella que fue profetizada por Dios mismo cuando eligió como su Pueblo a Isaac y deshechò a Ismael en Gènesis 16:12: "Ismael, será un hombre indómito como asno salvaje. Lucharà contra todos, y todos lucharàn contra èl; y vivirà en conflicto con todos sus hermanos". Mediáticamente y por conveniencias económicas se nos hace aparecer a los judíos como los malvados de la película, pero el tiempo a demostrado por los últimos 6,000 años que han sido resguardados por Dios, y eso que aùn, no hemos visto el final, el cual es la destrucción total de sus enemigos. La tierra prometida, la tierra de la que destila leche y miel, fue prometida a Abraham para su descendencia en Isaac no en Ismael. Por siglos ha permanecido invadida por pueblos nòmadas descendientes de Ismael. Que aprovechando que en el siglo primero después de ser destruida Jerusalén por Tito el emperador Romano, hasta le cambiaron el nombre de Canaán a Palestina para hacer olvidar el nombre de los judíos, pero Dios no lo ha permitido ni lo permitirá. Como se exprsò Gamaliel el maestro de Pablo delante del Concilio: "Cuidado, no peleen contra ellos, no sea que se encuentren peleando contra Dios". La conclusiòn del mensaje sería: Evitemos las contiendas.
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