sábado, 27 de diciembre de 2014

Acèrquense a Dios.

"Acérquense a Dios, y èl se acercarà a ustedes".
(Santiago 4:8).

Hay personas que creen que "Dios ya se olvidò de ellas", pero lo que realmente pasò o està pasando es que "ellas se olvidaron de Dios". ¿Ya se imaginò usted a un padre olvidándose de un hijo? Bueno, lo mismo sucede con Dios. ¡Jamàs! Dios se olvidarà de un hijo, es màs, Dios ni siquiera se olvida de alguien que es impìo, y que por lo tanto, no es hijo. Prueba: (Job 21:30 y Proverbios 16:4).

Mucho menos Dios olvidarà a un hijo. Santiago nos aconseja: "acérquense" a Dios, y entonces, èl se "acercarà" a ustedes. Si algo hemos comprobado en las últimas tres décadas personalmente es que esa declaración es cierta. Un hijo acercándose a un padre no puede ser rechazado, y menos si ese padre es nuestro amante Dios. Apague el celular, mètase en una habitación usted sòlo, hínquese y háblele a Dios y espere... hasta que èl le responda. ¡Porque èl lo va hacer! Olvídese de todo, solo espere en Dios.

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