"Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad".
(Santiago 1:18).
Santiago nos llama a otra reflexión, al hecho de que no debemos jactarnos por ser, ahora, hijos de Dios, miembros de la familia real, pues, no dependió de nosotros sino de su propia voluntad. Nosotros estábamos destinados a consumirnos en las llamas del infierno, pero, por alguna razón que ahora no entendemos, èl decidió apartarnos para sì.
Dice Santiago, y entendamos que al principio, Santiago y los otros hermanos (Josè, Simòn y Judas y sus hermanas) de Jesús (el hombre) no creìan quièn era èl (vea Juan 7:1-5), que: fue la "propia voluntad de Dios", la que nos eligió. Y Pablo lo recalca en Efesios 1:1-9, y dice: no por obras, para que nadie se glorìe. La salvación es un regalo mediante la sangre de Cristo, aprecièmosla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario