martes, 9 de diciembre de 2014

Escuchar.

"Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse".
(Santiago 1:19).

Este es uno de esos versos que en lo personal creemos que Dios permitió en las escrituras, especial y específicamente por el hecho de los efectos del enojo, y para nosotros los que con poco y nada reventamos. Como nos decía un maestro en el instituto bíblico: "siervos de mecha corta, que con lo mínimo explotamos". Según los científicos, es muy difícil que alguien escuche a otra persona por màs de 17 segundos seguidos sin interrumpir o sin discutir.

Para nosotros los que en alguna medida predicamos el evangelio de Jesucristo, este patrón debe de ser algo que debiéramos no olvidar y de respetar. Cualquier persona puede fallar en todo, pero quienes predicamos la palabra de Dios, lastimosamente no podemos cometer muchos errores pues son màs visibles, y sobre todo, màs reprochables. Necesitamos ser màs cuidadosos que una oveja, y por lo consiguiente necesitamos màs oración que ellas.

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