domingo, 21 de diciembre de 2014

Cuidado... No se hagan maestros.

"Hermanos mìos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues como saben, seremos juzgados con màs severidad".
(Santiago 3:1).

Es obvio que no sòlo sucede hoy sino que sucede desde siempre, el hecho de que muchos son atraídos por los puestos de excelencia, por los honores de las personas, por sentarse en las primeras filas, y por què no decirlo también por lo que creen dinero fácil. Pero, no se dan cuenta que si no hay un "llamamiento" de parte de Dios... eso, tan sòlo es vanidad y dolor de espíritu.

Para ser maestros, para ser líderes, para ser pastor, etc. "tiene" que haber un llamado de Dios, es Dios quien tiene que haber puesto sus manos y su corazón sobre alguna persona, de lo contrario es un "proyecto humano y no divino", cuyos resultados serán nefastos no sòlo para quienes son guiàdos sino para el que se cree líder. Por ello, Santiago sentencia: ¡Cuidado! .... porque seremos juzgados màs severamente.

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