"Hablen y pórtense como quienes han de ser juzgados por la ley que nos da libertad, porque habrá un juicio sin compasión para el que actùe sin compasiòn".
(Santiago 2:12-13).
Muchas personas, especialmente las que dicen que no creen en Dios. Tratan de justificar sus malos actos o sus malas acciones, diciendo que no hay un Dios o que si lo hay, no es posible que sea un Dios malo que castigue a las personas. Que no les pasa por la mente un Dios que discipline, que corrija, que castigue, y mucho menos un Dios que pueda condenar al infierno eternamente a las personas.
Cietamente Dios es bueno, es misericordioso, es paciente, pero, tiene un lìmite y tiene normas de vida que èl desea sean respetadas. Y, así como, ha ofrecido galardones a quienes respeten y cumplan esas normas de vida, así también castigarà a quienes no las cumplan. Actuarà con misericordia y amor para quienes las practiquen, pero actuarà con severidad para con quienes no las practiquen... pues hay un juicio establecido al cuàl nadie puede dejar de presentarse.
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