"Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente".
(1ª Pedro 5:8).
El descuido, la autoconfianza, el creer que porque Dios no nos da nuestro merecido en el momento en que pecamos, nos ha hecho una generación de cristianos displicentes (indiferentes o con falta de interés), y el diablo, nuestro enemigo lo mira y se aprovecha de ello. Es por eso que se a apoderado de líderes y pastores indisciplinados y con intereses ocultos para meter el mundo, el mercadeo y la deshonestidad a la iglesia.
Dos factores están volviendo el cristianismo en una moda o en un juego: el dinero y la inmoralidad. Estamos viviendo tiempos sucios como los de la iglesia de Corinto, y estamos viendo dentro de la congregación de Dios los mismos pecados que se miran fuera de ella. Lo único que nos hace falta es un templo a la diosa venus (afrodita) y lo que eso conllevaba. Si no practicamos el dominio propio, no nos conformamos con lo que Dios nos quiere dar, y agradecemos por lo que no nos quiere dar el diablo nos atacarà como león rugiente.
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