"Dios, que es justo, pagarà con sufrimiento a quienes los hacen sufrir a ustedes".
(2ª Tesalonicenses 1:6).
La escritura nos insta constantemente a que si alguien nos hace algo, no reaccionemos por defendernos. Comprendemos que es mucho màs fácil decirlo que hacerlo, pero nuestra lucha debe de ser por soportar ese mal trato y confiar en Dios. Se nos dice que si alguien nos golpea una mejìa, debemos poner la otra.
Se nos enseña que no tomemos justicia por nuestra cuenta, pues el Señor será quien la tome por nosotros. "Mìa es la justicia nos dice el Señor" (Romanos 12:19) y hay versiones que dicen: "Mìa es la venganza". La justicia del hombre por severa que sea es poca comparado con lo que Dios hace a quienes le hacen daño a sus hijos, pues dice que su castigo será "eterno". Ninguna cárcel, ningún martirio, ningún daño que nosotros hagamos se puede comparar a la justicia o venganza de Dios.
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