"Ahora bien, hermanos, en cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con èl, les pedimos que no pierdan la cabeza".
(2ª Tesalonicenses 2:1).
Cristo recién acaba de subir a los cielos, pero la promesa de su retorno en gloria ha quedado grabado en la mente y el corazón de los creyentes, tanto así, que a escasos veinte años de su partida... ya querìan ver su promesa cumplida. Pablo, entonces, se ve en la obligación de exhortar y explicar el evento.
Les dice: "No pierdan la cabeza ni se alarmen por ciertas profecías, ni mensajes orales o escritos que supuestamente vienen de nosotros". Si Cristo prometió un retorno, es porque lo abrà. Pero todo tiene su tiempo sobre la faz de la tierra. Así que, vivan reposadamente y en comunión con Dios, esa es su tarea mientras el momento llega.
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