martes, 30 de junio de 2015

Trabajamos dìa y noche.

"Nosotros no vivimos como ociosos entre ustedes, ni comimos el pan de nadie sin pagarlo, al contrario, dìa y noche trabajamos arduamente y sin descanso para no ser una carga a ninguno de ustedes".
(2ª Tesalonicenses 3:7-8).

Nunca en la historia ha sido tan fácil llevar el evangelio a todas las naciones como ahora, pero uno de los problemas màs graves por lo cual està siendo difícil de ser aceptado, es por el hecho de que muchos de los predicadores y líderes viven a costa de predicar ese evangelio. Para la gente común y corriente que no tiene el conocimiento necesario de la escritura, le es muy difícil el aceptar que quien vive para el evangelio, viva del evangelio. Y, si a eso le añadimos los abusos que se cometen pues el problema se vuelve inresoluble.

Por ello, es que el apóstol Pablo además de trabajar (porque es un trabajo también según Dios) en el evangelio, trabajaba constantemente con sus manos haciendo tiendas. Ese es el mejor ejemplo y la mejor puerta para quien oiga el evangelio de nuestra parte también lo reciba. Lo ideal sería que nadie predicara el evangelio tocando los dineros del templo, pero ese es un privilegio que Dios nos ha dado a unos cuantos, y de lo cuàl vivimos muy respetuosos y agradecidos.

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