"Y lo hicimos así, no porque no tuviéramos derecho a tal ayuda, sino para darles buen ejemplo".
(2ª Tesalonicenses 3:9).
Pablo explica que todo aquèl que vive para el evangelio tiene el derecho de vivir del evangelio pues es un trabajo como cualquier otro. Es màs, el trabajo de líder, de pastor, de guía de una congregación muchas veces tiene muchas màs horas de trabajo laboral que cualquier otro oficio. Lo que sucede es que el prejuicio que la gente se ha formado debido a tanto aborazado que abusa de èste privilegio, no permite que la gente mida correctamente esa labor y ese derecho.
Sin embargo, como el apóstol sabìa en el espíritu de èsta debilidad humana, por eso, èl prefirió trabajar también con sus manos en hacer tiendas, para que, nadie le reprochara que vivía a expensas del sueldo de otras personas. Si en alguna medida, todos los que predicamos el evangelio pudiéramos hacer lo mismo, el evangelio tendría otros resultados. Nuevamente expresamos públicamente nuestra gratitud a Dios por concedernos ese grande privilegio para no ser señalados por nadie, y, como dijo el apóstol, poder dar buen ejemplo.
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