domingo, 12 de julio de 2015

El diezmo (Parte Cuatro).

"No tomes interés de tu hermano".
(Levìtico 25:35-37).

Otros dos puntos importantes acerca del diezmo son: primero, Dios menciona en Levìtico 25:35-37 literalmente que: "Si alguno de tus compatriotas se empobrece y no tiene còmo sostenerse, ayúdale como lo harías con el extranjero o con el residente transitorio; así podrá seguir viviendo entre ustedes. No le exigiràs interés cuando le prestes dinero o víveres, sino que temeràs a tu Dios; así tu compatriota podrá seguir viviendo entre ustedes. Tampoco le prestaràs dinero con interés ni le impondrás recargo a los vìvires que le fìes". Y, por otro lado, leèmos en Levìtico 27:30 al final que: Si alguien quiere rescatar algo del "diezmo... (DICE DIOS MISMO) deberá AÑADIR  a su valor una "quinta" parte del mismo para rescatarlo.

Pensemos: ¡Còmo es posible que Dios de la prohibición de que un hermano le preste a otro con "intereses", y dos capítulos después EL mismo se lo imponga a sus hijos como una ley! Imposible. Lo que sucede es simple y sencillo, y èste es el segundo punto de los dos que mencionamos arriba: EL DIEZMO JAMAS, JAMAS, JAMAS... fue dinero mientras durò la ley. Era el "producto" de la tierra y de los àrboles, eran especies, eran frutos NO era dinero. Dios NO es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. ¡Còmo iba Dios a contradecirse en el tèrmino de apenas dos capítulos!

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