viernes, 10 de julio de 2015

El diezmo (Parte Dos).

"Esa es palabra que Jehová no ha hablado".
(Deuteronomio 18:22).

Todos los predicadores que viven del evangelio quieren hacer creer a los fieles que el diezmo "ya" existía como orden de Dios desde antes que Dios lo pusiera como ley. La palabra de Dios es muy clara al explicar "cuàndo hablò" Dios acerca de algo y "cuàndo no lo hizo". El primer verso que utilizan los predicadores es el de Gènesis 14:20 en donde se nos explica que "antes" de la ley, Abraham le diò los diezmos a Melquisedec. Pero, el punto aquí es que la escritura es bien clara por el texto y el contexto, que èste lo hizo como "gratitud o agradecimiento" por la bendición recibida. Una prueba de ello es que no se menciona "nunca" que Isaac, siendo el hijo de la promesa haya sido instruido en dar el diezmo, y de hecho, "nunca" lo diò.

El siguiente texto que utilizado es el de Gènesis 28:22 en donde es Jacob el que "ofrece" el diezmo a Dios, no Dios quien se lo pide. Y por otro lado, Jacob ofrece el diezmo de lo que recibirà no de lo que tiene; pues recordemos que èl tenía herencia en su padre y la tenía en doble porción. Pero el punto es que en èste preciso momento Jacob aùn es un "torcido", pues no había sido cambiado ni su nombre ni su carácter. Lo que implica que aquí habían intenciones ocultas o intereses humanos detrás del ofrecimiento.

En resumen, hasta aquí, no es Dios quien ha hablado del tema del diezmo, por lo tanto no es ley. Sino han sido decisiones humanas las que lo han provocado. Mañana veremos, primeramente, cuàndo lo instituye Dios; para quienes; por què; y hasta cuàndo.

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