"Clama la sabiduría en las calles y llama".
(Proverbios 1:20 y 24).
Nuestra bisabuela materna a quien llamábamos Mamà Sofía, nos decía todos los días: "Mijo, echà pan a tu matate". (El matate es una bolsa echa de fibras que los aborígenes utilizan aquí en Guatemala para llevar cargas menores pero esenciales para el dìa). Esto nos lo decía para que aprendiéramos lecciones por lo que les pasaba a otros, con el motivo de que no tuviéramos nosotros que pasar esas experiencias para aprender. Generalmente lo decía cuando las lecciones se aprendiàn por medios muy dolorosos.
Pues bien, Dios nos hace un llamado similar cuando nos dice que la sabiduría està en las calles, lo que implica que todos los días vemos a personas haciendo y diciendo lo que no deben, y que debemos aprender de ellos para no tener que vivir lo que ellos están viviendo. Y prueba de ello es còmo termina ese pequeño contexto en los versos 24 en adelante: "Como ustedes no atendieron cuando yo llamè, ni hicieron caso cuando les extendí la mano... ahora me burlarè de ustedes cuando caigan en desgracia". En otras palabras, si no atendemos a la sabiduría la desgracia viene porque viene.
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