"Así que, hermanos, sigan firmes y manténganse fieles a las enseñanzas".
(2ª Tesalonicenses 2:15).
Nos decían nuestros bisabuelos desde que èramos niños: "El que no tiene privilegios tampoco tiene por què tener obligaciones; y, el que no tiene obligaciones tampoco tiene por què tener privilegios". Vaya si no es cierta esa expresión en lo natural y en lo làico, ya no digamos en lo espiritual.
El apóstol nos insta a que cumplamos con los mandamientos que se nos dieron desde el principio de la iglesia de Jesucristo, lo que vendrían a ser las obligaciones; y entonces, nos dice, recibiremos los galardones que Dios tiene prometidos a los suyos, esos vendrían a ser los privilegios. Si queremos lo uno, tenemos què cumplir con lo otro.
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