"El precio de su rescate no se pagò con cosas perecederas, como el oro o la plata".
(1ª Pedro 1:18b).
Fuimos comprado por un precio muy alto. Cuando usted paga un precio alto por algún objeto o artículo es porque ese objeto o ese artículo es muy especial o muy especìfico. Usted no puede tener un auto de lujo por el precio de un pichirilo (un auto viejo y descompuesto). Según el precio que usted pague, así será el auto que reciba por poner el ejemplo de los autos.
Dios no pagò, dice Pedro, con "elementos perecederos" el precio de nuestro rescate, y menciona los dos metales preciosos màs valiosos para la humanidad, el oro y la plata. Eso quiere decir, sin que entremos en vanidades ilusorias que "todos" los creyente somos "muy" valiosos para Dios, pues nos comprò con la "sangre" de su único Hijo. No juguemos con la salvación, no la menospreciemos, sustentèmola y fortalezcàmosla cada dìa, para mostrar un poco de gratitud a Dios por lo que hizo por nosotros sin que lo mereciéramos.
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