"Todo mortal es como a hierba, y toda su gloria como la flor del campo, la hierba se seca y la flor se cae".
(1ª Pedro 1:24).
Salomòn escribió hace cerca de 30 siglos: "Vanidad de vanidades, todo es vanidad". El hombre por naturaleza tiende a querer vivir mejor o a querer sobresalir en lo que hace. Si tiene principios lo hace a puro pulmòn, pero si no los tiene no le importa pasar sobre quien tenga que pasar para lograrlo.
El que tiene principios està consciente que la vida es un pequeño peregrinaje sobre èsta tierra, el que no los tiene piensa que aquí es en donde se debe gozar al máximo, y por ello pierde los escrúpulos. El valor del hombre no està en lo que tiene ni en lo que logra, sino còmo lo llega a tener o còmo lo llega a lograr. Y esa, es la mejor herencia para sus generaciones. Hay quienes viven... otros son sobrevivientes y vividores.
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