"Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados"
(1ª Pedro 1:18).
Últimamente hemos oído de aviones que caen el mar; de barcazas que se hunden al pasar de una orilla a la otra en los rìos; trenes o estaciones de trenes en los cuales hay accidentes, etc. Y cuando los medios de comunicación nos comparten las noticias dicen: "X" cantidad de muertos y 34 rescatados; "Y" cantidad de muertos y 98 rescatados. El precio del rescate de los pocos que sobreviven en la mayoría de las ocasiones es muy alto.
Muchas veces la cantidad de muertos pasa por encima de la cantidad de rescatados, pero los medios de comunicación resaltan el número de los rescatados y los entrevistan para saber ¿què fuè lo que sucedió?. Nosotros los creyentes somos sobrevivientes de un accidente; fuimos rescatados de una tragedia; somos los afortunados en el accidente de la vida. Dios pagò un precio por nuestros rescates, y fue un precio muy alto.
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