"Hermanos, les pedimos que sean considerados con los que trabajan arduamente entre ustedes, y los guìan y amonestan en el Señor".
(1ª Tesalonicenses 5:12).
Muchas personas creen, y no sin razón alguna, que la vida de "todos" los líderes es color de rosa, que se levantan a las nueve o diez de la mañana; que no tienen que trabajar en nada; que tienen vehículos último modelo; que tienen una gran cantidad de empleados que les hagan todos los quehaceres; que las esposas son santas y no provocan ningún conflicto; que los hijos ya les vienen educados; que sòlo llegan al servicio o al culto predican y les caen un montòn de billetes... por no hacer nada. Se ha llegado al extremo de que personas en mala situación económica expresan: "si la situación sigue así de difícil, mejor voy a tener que poner mi iglesia".
El buen pastor su vida da por las ovejas dice la palabra de Dios, por lo tanto, si usted es un buen pastor, primero se tiene que tener "llamamiento" no interés en ser pastor; luego tiene que ser confirmado en "profecía" ese llamamiento; tiempo después usted tiene que ser "probado" y salir "aprobado"; y entonces los ancianos le "imponen manos" y usted està listo. El pastorado, el liderazgo en la iglesia no es "elegible" sino se "es elegido" por Dios. Por ello es que debemos ser considerados con los que predican la buena doctrina.
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