sábado, 30 de mayo de 2015

Siempre demos gracias.

"Hermanos, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, como es justo, porque su fe se acrecienta cada vez màs".
(2ª Tesalonicenses 1:3).

El apóstol Pablo, en su segunda carta a los creyentes de Tesalònica, los exhorta a que no sòlo piensen en sus hermanos en la fe, sino también oren por ellos, y èl mismo les da el ejemplo. Pues si es cierto que cuando alguien se convierte es visto como "santo" ante los ojos de Dios. Esa persona aùn tiene que soportar muchos peligros espirituales.

La oración, no solamente fortalece la fe de quien la hace sino también de quien la recibe, pues al ver resultados positivos el creyente se afianza en su confianza en Dios. Es muy curioso que Dios confía en nosotros plenamente, por ello fue que nos eligió; pero nosotros no confiamos en èl sino hasta con el tiempo. Para ello nos sirven la oraciones de otros, para fortalecer nuestra fe.

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