"Alèjate de la adùltera; no te acerques a la puerta de su casa, para que no entregues a otros tu vigor".
(Proverbios 5:8-9).
El consejo que nos hace Salomòn, un hombre que tuvo experiencia vìvida por haber tenido relación con muchas mujeres (nos dice la escritura que fueron mil), es: alèjate de la casa de la mujer adùltera, pues el resultado es que trabajaràs para otros que no son los tuyos. Nuestro vigor en la juventud se refleja en nuestro trabajo, eso es lo que nos hace productivos, pero ese producto no será para los nuestros sino para otros... recalca la escritura, si seguimos a la mujer adùltera.
Què lamentable que un hombre por falta de juicio, por falta de obediencia a Dios, abandone a los suyos para alimentar a los de otros. No puede haber bendición en una acción de ese tipo, pues se està tratando de abandonar a personas indefensas, personas que están en estado de dependencia, y todo, por egoísmo o falta de madurez. Muy aparte es ayudar a otros pero luego de haber cumplido con los nuestros.
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