"El bribón y sinvergüenza, el vagabundo de boca corrupta, hace guiños con los ojos, y señas con los pies y con los dedos".
(Proverbios 6:12-13).
¿Quièn nos iba a decir a nosotros hoy en siglo 21, que Dios nos permititìa reconocer a los delincuentes? Y ¿A quièn se le hubiera ocurrido leer èste pasaje hace cien años y decir que nos estaban describiendo a lo que hoy conocemos como las "maras"? ¿Acaso no son esos grupos de pachucos de barrio de hace cincuenta años, que se convirtieron en delincuentes de ayer, y que hoy, conforman los grupos de maras?
La gente decente, las personas que son dignas, que son respetables, esas no guiñan los ojos, no hacen señas con los dedos, ni son insolentes. Dios quiere que la conducta de sus hijos sea ejemplar, sea diferente a la conducta de los delincuentes, así que, nuestra forma de actuar, de hablar y de expresarnos debe distar y mucho, de la forma en que lo hacen los delincuentes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario