"Bebe agua de tu propio pozo, el agua que fluye de tu propio manantial".
(Proverbios 5:15).
Apenas llevamos siete años teniendo la oportunidad de escribir en èsta ventana, pero estamos agradecidos con Dios, pues aunque sea en una mínima parte podemos devolver algo de lo mucho que èl nos provee a diario; y es por ello también que, lo hacemos con el profundo deseo de no enseñar antojadizamente sino lo que creemos està en su corazón.
La palabra de Dios es siempre comparada al agua en términos de tipología bíblica; y la sed, a la necesidad que tenemos los seres humanos de su saciamiento. "Bebe el agua de tu propia cisterna nos dice", eso quiere decir que nosotros mismos hemos de buscar a Dios todos los días para ver què quiere èl enseñarnos y demandarnos. No podemos ni debemos vivir por la palabra (el agua) de otro. Eso sería equivocado. Que hemos de estar atentos a lo que Dios les da a otros (nuestros lìders), excelente; pero, no podemos vivir por el saciamiento que Dios les da a ellos o a otros. La relación con Dios es ìntima, eso es precisamente lo que nos diferencia con la religión.
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