"Hijo mìo, no desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus reprensiones".
(Proverbios 3:11).
Todo buen padre està pendiente de que sus hijos crezcan con una buena educación y con buenos modales, la razón es para que tengan una buena relación con las personas cuando sean mayores y que no sean rechazados por la sociedad. Para que sean personas ejemplares y no señaladas. Y ninguno de nosotros que hemos sido reprendidos por nuestros padres terrenales estamos molestos con ellos, sino por el contrario, agradecemos la clase de vida que hoy tenemos gracias a esas reprensiones y disciplinas.
Con cuànta màs razón, Dios, nuestro Padre celestial, va a estar pendiente de que sus hijos sean hombres y mujeres ejemplares. Es por ello que a nosotros èl no nos permite los permisos y abusos que le permite a quienes no son ni serán sus hijos. Somos sus hijos porque a èl le plujo llamarnos y escogernos, ya sòlo eso es de agradecer, no digamos las correcciones y las disciplinas en el camino. Es por ello que no debemos envidar lo que son ni lo que tienen quienes no viven conforme los principios divinos.
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