"Pon tu mirada en lo que tienes delante; fija la vista en lo que està frente a tì. Endereza las sendas por donde andas, apàrtate de la maldad".
(Proverbios 4:26-27).
No podemos, como estudiamos la semana pasada, obedecer a nadie si antes no le escuchamos. Hoy se nos muestra que muchas de las causas de nuestros tropiezos son porque no vemos con cuidado por dònde vamos. Vemos pero no miramos, los afanes, las angustias, las penas del diario vivir, no nos permiten darnos un minuto no sòlo para ver lo que està frente a nosotros sino que miremos bien, què es lo que està sucediendo para no caer en la maldad.
Vivimos tiempos a la carrera, si bien es cierto que si no nos apuramos un poco no hacemos todo lo que tenemos en agenda, también lo es que hay causas ajenas a nosotros que nos impiden muchas veces no poder cumplirla. Pero, la sabiduría està en hacer lo màs importante y luego dejemos para después lo menos importante. Todos tenemos obligaciones aunque sea mìnimas que cumplir, pero las prioridades son las que estamos obligados a hacer.
De la misma forma que un hombre no puede sentarse a leer y estudiar su biblia todo el dìa, y despreocuparse de los gastos de la casa; tampoco la esposa puede meterse dos o tres horas a orar y estar con el Señor, si los quehaceres de la casa no están realizados. Estar con el Señor es prioridad, pero todo en su justa medida. Le podemos pedir al Señor que nos regale una vaca, y nos la va a conceder; pero no le pidamos que venga èl a ordeñarla... eso ya nos toca a nosotros. ¿Amèn?.
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