lunes, 3 de agosto de 2015

Pero el que obedezca.

"Pero el que obedezca vivirà tranquilo, sosegado y sin temor del mal".
(Proverbios 1:33).

Ya se nos explicaron las consecuencias de ignorar los consejos de la sabiduría, y podemos ver que quienes eso hacen padecen muchas consecuencias. Hoy, la palabra nos habla de las bondades de obedecer a la sabiduría. En naciones violentas como las latinoamericanas podemos comprobar a diario esas consecuencias. A donde vayamos encontramos personas que públicamente se conoce que sus pasos por la vida no han sido precisamente como para imitarlos, y viven una vida sin privacidad alguna pues tienen que llevar guardaespaldas a donde quiera que vayan.

Sin embargo, cuando obedecemos a la sabiduría y seguimos sus consejos, podemos ir confiadamente a cualquier parte que sabemos no tendremos que estar viendo para todos lados o espiando quièn se sienta cerca de nosotros. Vivimos tranquilos, sosegados y sin temor al mal, pues no tenemos quièn nos persiga ni quièn, a propósito, nos quiera hacer mal alguno.

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