"No niegues un favor a quien te lo pida, si en tu mano està el otorgarlo".
(Proverbios3:27).
Una de las situaciones màs humillantes que puede tener un ser humano es tener que pedir un favor a otra, y cuando por las grandes necesidades o limitaciones que se tienen se llega a eso, la persona necesitada busca a quien "cree" le puede extender la mano. Si la persona con gusto extiende la mano la humillación se calma, pero si por alguna razón esa persona no lo hace, la humillación no sòlo es en vano, sino que aumenta, pues se debe buscar a otra que también se enterarà de nuestra pena, de nuestra limitación, o quizás hasta de nuestra vergüenza.
Cuando uno busca a una u otra persona es por el hecho de que se tiene confianza que "esa" es la persona que nos puede ayudar, e igualmente si una persona nos busca a nosotros es porque tiene la "esperanza y la confianza" de que nosotros los ayudaremos. No neguemos pues, nos enseña la escritura, un favor a quien lo necesite si en nuestras manos està el poder hacerlo.
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