lunes, 10 de agosto de 2015

Honra al Señor.

"Honra al Señor con tus riquezas".
(Proverbios 3:9).

Es necesario primero que implantemos una premisa: ¡Dios no necesita dinero, los que necesitamos dinero somos los hombres! Pero, todo lo que somos, todo lo que tenemos, todo lo que recibimos querramos o no querramos; entendamos o no entendamos; nos guste o nos guste; lo aceptemos o no lo aceptemos... viene de la providencial mano de Dios. Aquèl que piensa que lo que tiene o lo que es, es producto de su trabajo es un perfecto NECIO, pues el trabajo que tiene también se lo diò Dios.

Sin embargo, Dios es honrado por nosotros aunque sea en un mínimo grado cuando compartimos de lo mucho que èl nos da con otros. Y què mejor que con la viuda, con el huérfano, con el niño necesitado de la calle, con un anciano abandonado, y también con los hermanos que pasen penas momentáneas ( pues el que no trabaja que no coma dice la escritura) en la congregación. Porque necesario es tener que decirlo ¿cuànto del dinero que entra en cada reunión en la congregación recibe Dios? NADA. Eso nos prueba que los necesitados somos los hombres no Dios.

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