viernes, 21 de agosto de 2015

Esta es la instrucciòn.

"Mi padre me instruyò de esta manera: Afèrrate de corazón a mis palabras; obedece mis mandamientos y viviràs".
(Proverbios 4:4).

La labor de un padre no solamente es proveer dinero, muchos así lo hacen y el fruto que tienen no es un fruto codiciable o digno de imitarse. La labor de un padre es mucho màs compleja, debe de ser un amigo para los hijos; por supuesto que debe de ser un proveedor pero no sòlo de recursos sino también de situaciones; debe orientar, debe educar, debe ser un ejemplo, pero sobre todo debe de ser un compañero de sus hijos.

Dios, nos es ejemplo de todo ello, y como conoce la dureza de nuestro corazón entonces no sòlo nos puso la semilla en el corazón, sino también nos dejó el agua que la riega para que nazca, crezca se reproduzca y de muchos frutos. Esa agua es SU palabra. Si leemos y estudiamos las escrituras encontraremos muchas respuestas a nuestras preguntas, muchos consejos a nuestro problemas, y por supuesto tendremos su compañìa todos los días.

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