"Dichoso el hombre que halla sabiduría, el que adquiere inteligencia. Porque ella es de màs provecho que la plata y rinde màs ganancias que el oro".
(Proverbios 3:13-14).
Es rara la persona en èste mundo que no busca la riqueza. Sin embargo uno de los hombres màs inteligentes que ha existido sobre la faz de la tierra, Salomòn, cuando Dios le dijo que le pidiera lo que quisiera, no pidió riquezas sino sabiduría. Y Dios en su inmensa misericordia le diò la inteligencia y le añadió riquezas.
Si nosotros hacemos lo mismo, quizás Dios no nos convierta en los hombres màs sabios ni ricos de la tierra, pero lo que sì es seguro es que nos darà "paz de espíritu" al darnos a tomar correctas las decisiones, y por añadidura manejaremos bien nuestros pocos recursos económicos lo que se traducirà en màs paz de espíritu y relativa bonanza.
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