jueves, 6 de agosto de 2015

Confìa en el Señor.

"Confía en el Señor de todo corazón y no en tu propia inteligencia".
(Proverbios 3:5).

El problema de confiar en la inteligencia de uno mismo para hacer algo tiene dos aristas: la primera es que, en muchas ocasiones el resultado nos va a ser negativo porque como nos enseñò un gran empresario, uno no fracasa por lo que sabe de un asunto sino precisamente por lo que "no" sabe de ese asunto. En cambio Dios sì lo sabe.

Y el segundo punto peligroso es que, si por una casualidad llegamos a triunfar una vez sin el consejo de Dios, nos llegamos a creer què: ¿para què lo vamos a necesitar en el segundo? Lo que nos lleva a seguir "triunfando" paso a paso, para què, en el momento oportuno en unà sòlo mala decisión tiremos por la borda todo el trabajo que hemos hecho en el tèrmino de la vida. En otras palabras, si confiamos en Dios tenemos asegurado nuestro futuro.

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