"Hijo mìo, conserva el buen juicio; no pierdas de vista la discreción".
(Proverbios 3:21).
Cuando nosotros escuchamos la palabra "juicio" inmediatamente pensamos en términos judiciales, pero en la escritura la palabra juicio, implica razón, razonamiento, meditar lo que se hace o dice, lo que se deja de hacer o de decir. De esa cuenta vemos còmo Dios agregó otra virtud en èste proverbio, la discreción.
Si guardamos con cuidado lo que decimos o lo que hacemos, la gente nos mirarà como personas discretas, es decir personas que saben guardar lo que les cuentan o de lo que se enteran. Y eso nos darà credibilidad a la hora de exponernos como mensajeros del evangelio que debemos o deberíamos de ser, pues a eso nos llamò el Señor. (Vea 1a. Pedro 2:9).
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