"A los que me aman, les correspondo; a los que me buscan, me doy a conocer".
(Proverbios 8:17).
Muchas son las personas que nos dicen: "Es que no leo la biblia porque no la entiendo". Cuando estudiamos por primera vez el libro de química o de física tampoco entendemos nada. Y, sin embargo, en el mundo hay muchísimos ingenieros químicos y físicos, ¿còmo sucedió? Pues es sencillo, ellos siguieron estudiando, o preguntando, o investigando què significaba una fòrmula o un principio.
Así nos sucederà con la palabra de Dios. Si no entendemos sigamos leyéndola, sigamos preguntando a alguien que sì la entendió ya. Todo en la vida tiene un proceso, y los estudios y el entendimiento de la palabra de Dios no son una excepción a la regla. A todos nos cuesta, pero la perseverancia y el pedir al Espíritu Santo que nos enseñe es el mejor camino. La perseverancia hace ver a Dios que sì le amamos, y es entonces, que èl se da a conocer a nosotros.
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