"Instruye al sabio, y se harà màs sabio; enseña al justo, y aumentarà su saber".
(Proverbios 9:9).
Una de las profeciones que màs muestra èsta verdad espiritual es la de medicina. Un mèdico que pasa ocho o diez años preparándose para recibir su cartón de mèdico practicante pero que no sigue estudiando como disciplina personal, tarde o temprano tendrá que dedicarse a otra actividad. ¿Por què? Pues porque la medicina es uno de los renglones de la vida humana que màs cambia o que màs se extiende, cada dìa hay nuevas epidemias, enfermedades, virus, bacterias, etc. Y, si el mèdico no se actualiza no ayuda.
Lo espiritual es exactamente lo mismo, con la diferencia de que a un mèdico se le muere un paciente y se entierra al muerto y se acabò la enfermedad y el sufrimiento para esa persona. Pero, a un líder espiritual se le muere un alma y esa alma sigue viva por toda la eternidad solamente que sigue enferma y sufriendo. ¡Esa, es la pequeña diferencia! Por ello, si un mèdico madruga para prepararse y tiene la disciplina personal, un líder cristiano, en gratitud a que Dios le eligió para tan bella y noble tarea NO puede dejar de hacer lo mismo.
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