"Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto".
(Proverbios 10:9).
Los abuelos y nuestros padres nos enseñaron: "Que èste mundo es muy chiquito y que por eso en èste mundo todo se sabe". Lejos estábamos nosotros de imaginar que al entrar a los caminos del Señor ìbamos a encontrar un verso que reza: "Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto; ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz" (Lucas 8:17).
Para poder andar con la frente en alto, primeramente hemos de tener temor a Dios, y decimos temor no miedo; pues el temor a Dios es respeto, reverencia, obediencia a sus estatutos. Luego, hemos de tener contentamiento con lo que èl nos permite tener o recibir. Un tercer punto es que hemos de trabajar con honradez y con paciencia, pues como también dicen los proverbios populares: "Roma no se construyò en un dìa", haciendo alusión al imperio por supuesto no a la ciudad. Y un cuarto punto es que hemos de ser en el camino, austeros, pues si gastamos lo que ganamos o nos lo gastamos antes de ganarlo nunca ahorraremos. Y quien no ahorra, también decían los abuelos... nunca tiene.
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