"Quien me rechaza (dice la sabiduría), se perjudica a sì mismo; quien me aborrece, ama la muerte".
(Proverbios 8:36).
Apocalipsis, el libro que nos habla y explica la profecía del fin de èste mundo, tema que hace comezòn de oír a muchas personas y especialmente a muchos creyentes el dìa de hoy, termina su mensaje diciéndonos: "El que es injusto (lèase malo, perverso, impìo, necio, etc), sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía" (Apocalipsis 22:11).
¿A què vamos con èsto? Pues sencillamente que la sabiduría de Dios es uno de sus atributos que nos limitan cada dìa màs a los creyentes a ser injustos, perversos, necios, y por supuesto nos aleja de la muerte física y de la muerte espiritual. La sabiduría a nuestro favor es paz, gozo, entendimiento, contentamiento, pero, en contra nuestra, o sea, aborrecerla como dice el proverbio nos perjudica a nosotros mismos y nos puede llevar a una o a ambas muertes.
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