miércoles, 21 de octubre de 2015

La comida.

"El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados".
(Proverbios 10:3).

Una de las tres grandes preocupaciones de una persona normal y corriente son: vivienda, alimento y vestido. Es por eso, que el hombre se afana todos los días desde el amanecer hasta el anochecer. El problema es que, algunos, lastimosamente muchos, no esperan el proceso normal de la vida para ello, sino quieren acortar el tiempo haciendo trampas, haciendo negocios sucios, utilizando caminos no viables desde el punto de vista de Dios.

¿Por què decimos eso? Pues porque es una triste realidad y porque a Dios no le agrada que tratemos de pasar por encima de los planes y propósitos que èl tiene para cada persona. No soportar o resistirse a la voluntad de Dios en ese sentido o en cualquier otro de la vida, èl lo reprueba y hace màs duro el camino para quienes así piensan, por ello dice el proverbio de hoy: "Que èl no deja sin comida al justo, pero frustra los caminos del malvado". ¿Nos atreveríamos a decir amèn?

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