"El sabio de corazón acata las òrdenes, per el necio y rezongòn va camino al desastre".
(Proverbios 10:8).
Dios nos da una clave para que identifiquemos no sòlo entre las personas sino dentro de nosotros mismos, a quien es sabio y a quien es un necio. La clave està en la "obediencia". El proverbio es claro: el sabio acata (obedece) las òrdenes, pero el que no las obedece es considerado un necio. ¿Cuàl es la diferencia? ¡La bendición absoluta de Dios!
Se nos narran en las escrituras varias històrias, como la de los dos hijos a quien el padre manda a trabajar, uno dice si y no va, y el otro dice que no pero si va ¿quièn nos dice la escritura que agradò màs al padre? (Mateo 21:30). La escritura es hasta "grosera" para mencionar a los desobedientes, pues nos dice un verso después que: "los aborrecidos cobradores de impuestos y las prostitutas... iràn delante de los desobedientes hacia el reino de Dios". Esto no quiere decir que en esa condición entraràn al cielo, sino màs bien que es "màs" fácil que èstos últimos se arrepientan a que el necio obedezca.
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