"Nuestra predicación no se origina en el error ni en las malas intenciones, ni procura engañar a nadie".
(1ª Tesalonicenses 2:3).
El apóstol Pablo les hace una aclaración a los creyentes de tesalònica que hoy, nos puede servir a los creyentes actuales a identificar a los buenos maestros, a los hombres que verdaderamente están bajo la cobertura de Dios, y que, no tienen intenciones ocultas bajo su espiritualidad: "No predican errores doctrinale, como por ejemplo paz, poder y prosperidad; no predican con malas intenciones, como por ejemplo: someter a las personas bajo tácticas de pánico como la siguiente: aquí nadie està a la fuerza, el que quiera se puede ir... pero, sepa que haya afuera estarà condenado al infierno".
Al contrario dice Pablo, hablamos como hombres a quienes Dios aprobó y les confiò el evangelio, no tratando de agradar a la gente sino a Dios, que es, quien examina nuestros corazones. Y todavía cierra èste pensamiento con las siguientes palabras (en el verso 5):"como saben, NUNCA hemos recurrido a las adulaciones ni a las excusas para obtener dinero; Dios es testigo. ¿Es esa clase de persona su líder? Si la respuesta es sì, està en el lugar indicado, ahora bien, si no lo es, entonces no tema, salga por la puerta que le indicaron porque en el infierno ya està metido.
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