"Son hostiles a todos, pues procuran impedir que prediquemos a los gentiles para que sean salvos".
(1ª Tesalonicenses 1:16).
Pablo sigue consolando a los creyentes de Tesalònica, explicándoles que pueden estar seguros que habrá un castigo para los rebeldes. Lo que sucedìa en Tesalònica hace dos mil años, sucede hoy en dìa entre nosotros, desde niños hemos sido educados a creer en Dios por temor y a pensar que en cuanto pecamos el castigo o la consecuencia viene, y, como no sucede así, entonces creemos que hemos engañado a Dios y seguimos pecando.
Pero Pablo explica: "Así en todo lo que hacen llegan al colmo de su pecado, y el castigo de Dios vendrà sobre ellos con toda severidad". Un refrán popular reza: "Dios tarda... pero no olvida", y creemos que así es aùn y cuando la biblia lo dice de otra manera: "Dios... lento para la ira y grande en misericordia", pero que así como premia tambièn castiga.
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