jueves, 30 de abril de 2015

No se perturben.

Así que, les enviamos a Timoteo, hermano nuestro y colaborador de Dios en el evangelio de Cristo, con el fin de afianzarlos y animarlos en la fe para que nadie fuera perturbado por estos sufrimientos".
(1ª Tesalonicenses 3:2-3).

El apóstol Pablo, ante la imposibilidad de ir personalmente a ver a los creyentes en Tesalònica, les envía a un buen colaborador como lo es Timoteo, para que los afiance y los anime entre tanto sufrimiento. Ahora bien, el punto que quisiéramos recalcar es èste: "tanto sufrimiento". Nuevamente la palabra de Dios nos habla de sufrimiento. ¡Cuànto nos quejamos por las tribulaciones que el diario vivir nos trae, pero es porque no hemos entendido, o peor aùn, nuestros líderes no nos lo han enseñado bien, que el verdadero evangelio de Jesucristo es el camino de la cruz.

Cristo dijo: "El que me quiera seguir, tome su cruz, y sígame". Tampoco estaba diciendo Cristo que su evangelio es sufrir todos los días; que era estar enfermo todo el tiempo de la caminata; que era estar en angustias peregnes el resto de nuestras vidas. NO, no fue eso lo que nos dijo. Pero, lo que sì implicaba era que ìbamos a tener tantos o màs problemas que los impíos, con la diferencia que nosotros lo tendríamos a èl para extendernos las manos y sacarnos de esos problemas, mientras que los impíos no. Así que... no nos perturbemos.

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